
En su taller de Montevideo, Uruguay, abre las puertas a la experiencia creativa con el curso “Iniciación al vidrio fundido”, una propuesta para descubrir la magia del material desde cero.
Hay encuentros que cambian una vida. Para Magdalena Díaz, el vidrio fue uno de ellos. Aunque había incursionado en este material desde joven —y también había explorado la luz como medio expresivo—, fue en el Centro del Vidrio de Barcelona donde el vínculo se volvió definitivo. Allí no solo descubrió técnicas y procesos que desconocía: allí se enamoró del vidrio y decidió convertirlo en su camino.
Desde 1999 el vidrio es una constante en su vida; desde 2001, además, es su medio de expresión y sustento. Su recorrido la llevó a experimentar múltiples técnicas, aunque el vitral contemporáneo se transformó en una de sus bases de trabajo. La exploración, sin embargo, nunca se detuvo.
Trabajar con vidrio es convivir con una dualidad profunda: fragilidad y resistencia.
La fragilidad le enseñó a cuidar cada proceso, pero también a aceptar la ruptura cuando sucede. A soltar lo que no puede repararse y volver a crear. “Lo que fue, ya pasó”, parece decir el material cuando se quiebra. Entonces comienza algo nuevo.
Y en esa misma materia habita la resistencia: el vidrio atravesado por el fuego se transforma y se fortalece. Esa fuerza dialoga con la capacidad humana de seguir adelante, reinventarse y persistir.
Un taller como espacio de conexión y aprendizaje
En los últimos quince años, la docencia ocupa un lugar central en su práctica. Para ella, enseñar es compartir lo que ama y acompañar a otras personas a descubrir su propio lenguaje creativo.
En su taller, el trabajo grupal es nutritivo y enriquecedor. Se aprende de otras miradas, de otras formas de hacer, y se construye un espacio de acompañamiento creativo y también personal. Ha vinculado el vidrio con la microbiología, con arquetipos de diosas griegas y con múltiples universos simbólicos, demostrando que todo puede dialogar con este material cuando se lo aborda desde la creatividad.
Pero, sobre todo, su propuesta busca generar conexión: con el arte, con la sensibilidad, con aquello intangible que muchas veces queda relegado en la rutina cotidiana.
Actualmente, Magdalena abre inscripciones para el módulo “Iniciación al vidrio fundido”, un curso pensado especialmente para quienes desean comenzar desde cero en el trabajo con este material mágico.
Se trata de una formación de 4 meses, donde se experimentan las distintas posibilidades expresivas y procesos del vidrio fundido.
En cada clase se integran:
- Creatividad
- Técnica
- Aspectos formales de la composición
Los encuentros son una vez por semana, con una duración de 2 horas.
Es una propuesta ideal para personas sin experiencia previa, que quieran explorar el vidrio en un entorno cuidado, acompañadas paso a paso en su proceso.
Consultas e inscripciones:
(+598) 099 135 374
En su taller, el vidrio no es solo un material: es una experiencia transformadora.
La artista Magdalena Díaz (51, Uruguay) luego de titularse de profesora de Historia (1992-1998), parte hacia Barcelona (1999-2002) donde se forma como vitralista en el Centre del Vidre. En su estadía en España aprende distintas técnicas para trabajar el vidrio y se empapa de las tendencias de arte contemporáneo emergentes.
Regresa a Uruguay en 2003 estableciendo en Montevideo su Atelier y a partir de ahí sostiene ininterrumpidamente una investigación que vincula al vidrio con diferentes temas de su interés, lo que conduce a un camino realmente propio en su expresión artística.
Del 2003 al día de hoy realiza cursos y talleres relacionando el conocimiento de la técnica con aspectos formales y conceptuales, promoviendo que las personas desarrollen su potencial creativo.
Paralelamente a la investigación estética y técnica del vidrio en sus posibilidades expresivas, Magdalena ha desarrollado un camino
vinculando a éste con la naturaleza.
Los temas en los que ha profundizado son la relación de la botánica y la microbiología con este material intentando “traducir” lenguajes.
Magdalena proviene de una familia de artistas. Varias generaciones de hombres y mujeres que han sostenido una mirada espiritual en la que vida y arte es lo mismo. Distintos caminos para expresarlo, el constructivismo (Torres García) y el volumen orgánico (Yepes) son ríos que nutren inconscientemente a Magdalena a su propia mirada.
“Me importa que mi arte sirva a los demás, que sea útil, oficiando de puente en la conexión con las zonas desconocidas y más sutiles de
su existencia.” Magdalena Díaz
Web: magdalenadiaz.com
Instagram: @magdalenadiazlageard








































