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Notre-Dame, vidrio contemporáneo y patrimonio: ¿restaurar, reinterpretar o intervenir?

Vidrieras contemporáneas de Notre-Dame de París en el marco del debate sobre la restauración patrimonial tras el incendio y la intervención de la artista Claire Tabouret. (Foto: © Caleb Marshall, 2025)

La restauración de Notre-Dame de París, tras el incendio de 2019, se ha convertido en uno de los procesos patrimoniales más observados y debatidos del siglo XXI. No solo por la magnitud simbólica y económica del proyecto, sino porque cada decisión tomada en su reconstrucción interpela directamente a nuestra relación con la historia, la memoria y la creación contemporánea.

Vidrieras contemporáneas de Notre-Dame de París en el marco del debate sobre la restauración patrimonial tras el incendio y la intervención de la artista Claire Tabouret. (Foto: © Caleb Marshall, 2025)

La reciente elección de la artista francesa Claire Tabouret para diseñar seis nuevas vidrieras destinadas a las bahías sur de la catedral reaviva una discusión de fondo que el mundo del vidrio conoce bien:
¿qué lugar ocupa el arte contemporáneo dentro de un monumento histórico vivo?

El contexto: restauración tras el incendio

Conviene recordar un dato clave: las vidrieras que serán sustituidas no fueron destruidas por el incendio. Se trata de ventanas del siglo XIX, añadidas en el marco de restauraciones posteriores, que no pertenecen al ciclo medieval original de la catedral. Aun así, forman parte de la historia material del edificio y de su lectura acumulativa en el tiempo.

La decisión de reemplazarlas no responde a una necesidad estructural, sino a una voluntad curatorial y política: marcar la restauración no solo como una reparación, sino como un gesto cultural de nuestro tiempo.

El vidrio como lenguaje contemporáneo

Desde una perspectiva estrictamente vidriera, el encargo a Tabouret plantea cuestiones especialmente interesantes. Su trabajo parte de una pintura figurativa intensa, emocional, corporal, que se traduce aquí a la luz. El tema elegido —la Pentecostés— se interpreta no desde la iconografía tradicional, sino como una escena de energía colectiva, de multitudes atravesadas por el color y las “lenguas de fuego”, en un eco inevitable con el incendio que dio origen a esta restauración.

Este traslado de la pintura al vidrio, con un lenguaje contemporáneo, no es nuevo en la historia del vitral. Desde el siglo XX, artistas como Léger, Chagall, Soulages o Richter han intervenido edificios históricos con propuestas que, en su momento, también generaron resistencias.

La pregunta no es, entonces, si el vitral contemporáneo tiene legitimidad histórica —la tiene—, sino cómo, dónde y bajo qué criterios se inserta.

Vidrieras contemporáneas de Notre-Dame de París en el marco del debate sobre la restauración patrimonial tras el incendio y la intervención de la artista Claire Tabouret. (Foto: © Caleb Marshall, 2025)

(Foto: © Caleb Marshall, 2025)

Patrimonio: ¿conservación o estratificación?

Uno de los ejes más sensibles del debate es el concepto mismo de patrimonio.
¿Debe entenderse como una imagen congelada en el tiempo, o como un organismo que se transforma y acumula capas históricas?

Desde la teoría de la conservación, ambas posturas conviven en tensión:

  • Por un lado, el principio de mínima intervención, que defiende la preservación de lo existente cuando no está dañado.

  • Por otro, la idea de estratificación histórica, que asume que cada época deja su huella y que esa huella también es patrimonio.

El problema surge cuando estas decisiones no se perciben como fruto de un consenso cultural amplio, sino como un gesto impuesto desde arriba, incluso cuando está avalado por comités expertos.

La dimensión simbólica

Notre-Dame no es una iglesia más. Es un símbolo nacional, europeo y global. Por eso, cualquier intervención —y especialmente una intervención visible como el vidrio— excede el ámbito artístico y entra de lleno en el terreno político, identitario y emocional.

Las críticas no se dirigen únicamente al estilo de las nuevas vidrieras, sino al hecho mismo de intervenir un edificio que muchos consideran “intocable”. Las más de cientos de miles de firmas recogidas contra el proyecto no hablan solo de estética, sino de miedo a perder una referencia estable en un mundo en crisis.

(Foto: © Caleb Marshall, 2025)

Preguntas que el proyecto nos obliga a formular

Como profesionales del vidrio y del patrimonio, hay cuestiones que no podemos eludir:

  • ¿Quién decide qué época tiene derecho a dejar su marca en un monumento histórico?

  • ¿Es legítimo sustituir vidrio histórico no dañado por una propuesta contemporánea?

  • ¿Debe el vitral en edificios patrimoniales ser mimético o puede ser disruptivo?

  • ¿Qué responsabilidad tienen los artistas contemporáneos cuando trabajan con símbolos colectivos?

  • ¿Hasta qué punto el proceso fue participativo, transparente y pedagógico?

Más allá del sí o del no

Reducir el debate a “me gusta / no me gusta” empobrece una discusión que es, en realidad, profunda y necesaria. El proyecto de Claire Tabouret no es solo una obra artística: es un síntoma de cómo nuestra época se relaciona con su herencia cultural.

Tal vez la pregunta más honesta no sea si estas vidrieras son adecuadas o no, sino:
¿qué esperamos hoy del patrimonio?, ¿refugio, espejo o campo de experimentación?

Notre-Dame vuelve a arder, esta vez no en llamas, sino en el debate que su luz —nueva o antigua— proyecta sobre nosotros.

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