
Nacida en París y establecida en Londres, Flavie Audi desarrolla una práctica artística profundamente ligada al conocimiento técnico y científico del vidrio. Formada en el Royal College of Art, su trabajo se sitúa en un territorio híbrido donde confluyen arte, investigación material y procesos químicos avanzados.
El vidrio es el eje central de su obra, entendido no como un material neutro, sino como un compuesto fabricado, sensible a la luz y a la transformación. Audi explora esta condición liminal del vidrio —entre presencia y ausencia, control y azar— a través de técnicas que combinan precisión técnica y apertura al accidente.
La obra de Flavie Audi revela el vidrio como un territorio de experimentación científica y poética.
En series como Fluid Rocks, trabaja con vidrio soplado pigmentado e incorpora óxidos metálicos y metales semipreciosos como oro y plata. Estos elementos provocan reacciones químicas durante el proceso en caliente, alterando simultáneamente el color, la estructura interna y la forma final de cada pieza. Aunque el comportamiento del material es conocido, el resultado nunca es completamente previsible: cada obra es única, fruto de un proceso controlado pero deliberadamente abierto.
Otro eje fundamental de su producción es el uso de vidrio dicroico, desarrollado en la serie LCD (Lithic Crystalline Deposit). Estas piezas se realizan mediante un proceso de revestimiento en cámara de vacío, donde placas de vidrio caliente reciben múltiples capas vaporizadas de óxidos metálicos —hasta cincuenta capas—. Las variaciones mínimas del proceso generan superficies iridiscentes cuyos colores cambian según la luz y el ángulo de observación.
El trabajo de Flavie Audi revela una comprensión profunda de los mecanismos físicos y químicos del vidrio. Su práctica se inscribe en una tradición contemporánea donde el artista asume el rol de investigadora material, explorando las posibilidades expresivas de un material históricamente ligado tanto a la ciencia como al arte.











