Entrevistas

Alfred Fisher, una vida de pasión por el vidrio

Por 3 enero, 2020
Alfred Fisher

“No hubo un solo día en el que haya deseado hacer algo diferente”

El vitralista inglés dedicó su vida entera al vidrio, exactamente 70 años. Su legado creativo y original puede encontrarse en los edificios más prestigiosos de su país, entre ellos, la Abadía de Westminster en el Palacio de Buckingham.

Alfred Fisher (86, Reino Unido), inició su formación en una escuela de arte para luego desarrollar su carrera en la década de 1950 en Whitefriars Studio, una fábrica de vidrio soplado con 300 años de historia. 

Además de crear un estilo particular en sus obras, fue uno de los pioneros en la fusión del vidrio para entornos arquitectónicos, y trabajó con vidrio grabado. También se encargó de la conservación y restauración de importantes vitrales del Reino Unido.

En 1973 cofundó Chapel Studios, donde trabajó hasta su retiro, pero siempre conservó su pasión por el material intacta. “No hubo un solo día en que haya deseado hacer algo diferente”, afirma Fisher desde Rickmanworth, el pueblo donde pasa sus días actualmente. 

Al comenzar la charla con Objetos con Vidrio da pistas del por qué de su fascinación con el material. “La calidad de la luz a través del vidrio, su poder de refractar la luz y jugar con ella. Amo el color” dice el artista, reconocido como pionero en el desarrollo del vidrio fusionado.

Alfred Fisher glass artist

Fisher también supo rodearse de artistas que admira. Entre ellos, menciona  a Erwin Bossanyi. “Tuve el privilegio de pasar tardes con él en su estudio mientras trabajábamos en los vitrales de la Catedral de Washington y Canterbury. Por otro lado, admiro el trabajo de Harry Clarke.”

¿Cómo fuiste avanzando en tu formación y dentro del ámbito del vidrio?
Comencé como aprendiz, pasando por todos los procesos artesanales, desde el masillado hasta la pintura y el diseño.  Fue una progresión de diez años. Luego fui jefe de diseño en el Whitefriars Stained Glass Studio antes de instalar mi propio taller, Chapel Studio  en 1973. Al igual que la mayoría de los diseñadores de vidrieras de mi generación y de los de los siglos anteriores, los vitrales religiosos conformaron la mayor parte de mi producción. Crearlos me exigió cierta conciencia bíblica, una comprensión de la luz y el color, y un respeto por la arquitectura del pasado y el presente.

“No hubo un solo día en el que haya deseado hacer algo diferente.”

Alfred Fisher glass artist stained glass UK
Alfred Fisher glass art
Alfred Fisher glass art Stained glass UK

“Además de trabajar con el vidrio tradicional, fundido y grabado, trabajé dentro de una gran fábrica de vidrio y me encantó el material fundido y lo que los hombres podían hacer con él”.

Alfred Fisher glass art Stained glass UK
Alfred Fisher glass artist

¿Cómo llegó a esos primeros trabajos?
Ya en la fábrica Whitefriars desarrollé técnicas experimentales para paneles. Ahí pude darle otra aplicación al vidrio de los hornos de soplado, creando placas de colores. Aunque no me interesaban especialmente las imágenes eclesiásticas, tuve que esperar un tiempo para realizar otros vitrales, el primer proyecto que me encargaron fue, irónicamente, la iglesia Cuffley en Hertfordshire. Este tipo de paneles los hice hasta que dejé de trabajar en la fábrica de soplado en 1973.

¿En qué te inspiraste a lo largo de la vida para tus creaciones?
En la luz, particularmente en la naturaleza y a través de las hojas, las nubes, los árboles o las alas de los pájaros. 

 ¿Qué aprendiste con el paso del tiempo que nos puedas compartir?
Tener un trabajo que amás es más importante que cualquier otra cosa. El vidrio es un medio duro y difícil, pero la variedad de técnicas que ofrece es sobresaliente. Es un material precioso con el que he tenido el privilegio de trabajar a lo largo de mucho tiempo. Ahora me estoy dedicando a restaurar antiguos trenes a vapor, que es mi otra pasión.

antiguo tren a vapor

Sus otras pasiones, tomar fotografías de la naturaleza y restaurar antiguos trenes a vapor.

Church of the Transfiguration, Kempston, Bedford
Una de sus obras favoritas es la que realizó para la Iglesia de la Transfiguración, Kempston, Bedford. Esta fue la última vidriera importante hecha por los famosos Whitefriars Studios para quienes fue diseñador. La técnica dalles-de verre se estaba volviendo muy popular y estaba decidido a igualar su brillo y riqueza con el vidrio con plomo tradicional. 
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