Entrevistas

Jésica Savino, museóloga de Cristalería San Carlos

Por 6 mayo, 2019

En el marco del festejo de los 70 años del nacimiento de la Cristalería San Carlos, Jésica Savino nos adentra en la historia del lugar y del museo que incluye las tradicionales piezas en vidrio y otros tesoros. En 2014, la ciudad fue reconocida como Cuna Nacional del Cristal Artesanal.

En San Carlos, provincia de Santa Fe, se preparan para celebrar los 70 años de la Cristalería San Carlos, la fábrica que llevó a la ciudad a ser distinguida como Cuna Nacional del Cristal Artesanal en 2014. A través de las décadas, varias generaciones de familias trabajaron en la empresa, como es el caso de Jésica, que es hija de uno de los sopladores.

Hoy cuenta que se  sintió inspirada por los momentos de creación y conoce en detalle la dinámica de trabajo y la producción del lugar. Creció, decidió formarse como museóloga en Rosario, y al volver a su ciudad, quiso preservar la historia de Cristalería San Carlos a través de la creación de un museo.

“El museo rescata el trabajo cotidiano del obrero-artesano, dentro de una comunidad cuya identidad se ha ligado indisolublemente a la Cristalería San Carlos – detalle y sigue- La documentación está conformada por fotografías, testimonios orales, herramientas antiguas, piezas fabricadas por la cristalería en su primer período, allá por 1950, pasando por modelos representativos de las siguientes décadas hasta los más actuales, como así también algunas obras únicas construidas por iniciativa propia de los operarios”.

Jésica Savino y su padre

Jésica es también la museóloga del Museo Ferroviario y de la ciudad de Funes “Juan Murray”. Es runner. Cría a su hijo, que en sus ratos libres, la visita en el mismo lugar en el que ella jugaba cuando era chica.

¿Cómo nació la idea de tener un museo propio y cómo preservan la historia de estos primeros 70 años en la fábrica?

El proyecto de creación del Museo del Vidrio nació en 2001 y fue concebido por uno de los fundadores de la empresa, Don Anselmo Gaminara. El objetivo del museo es poner en valor un singular patrimonio cultural: la relación entre la industria moderna y la fabricación artesanal. Con ese objetivo, el museo rescata el trabajo cotidiano del obrero-artesano, dentro de una comunidad cuya identidad se ha ligado indisolublemente a la Cristalería San Carlos.

Una de las primeras tareas que se debió abordar fue la conformación del archivo. Para esto pudimos contar con el aporte de los obreros, sus familiares y personas allegadas, quienes prestaron su desinteresada colaboración para este proyecto que refleja una parte importante de la historia de su localidad.

¿Cómo fueron estos años, qué cambios se fueron dando, que se mantuvo igual?

Cristalería San Carlos es una empresa que comenzó su actividad en octubre del año 1949. En la emergencia de la posguerra, la inserción de fabricaciones tradicionales europeas en el campo económico argentino generó una relación específica entre la pequeña industria con el obrero manual, todo esto debido a la política de sustitución de importaciones del gobierno de Perón.

De este modo, la apertura de la empresa transformó un pequeño pueblo rural criollo en un polo de desarrollo regional sostenible.

La producción de cristalería fina fue resultado de constantes búsquedas estéticas y técnicas, sin por ello abandonar la tradicional fabricación manual del cristal.  El método de producción artesanal con un maquinado mínimo fue depurado durante más de medio siglo de trayectoria local. Pero para sobrevivir económicamente, la comunidad fabril ha desarrollado constante experimentación, logrando piezas de notable calidad, incluso con reconocimiento internacional. También la producción de cristal se constituyó en indicador de auges económicos y de crisis, al estar ligada al consumo doméstico siempre variable, lo cual ha creado vínculos sociales entre obreros, la empresa y la ciudad misma, que incluyen el trato cotidiano y personal.

Lo que se mantuvo igual es el uso de rudimentarias herramientas, continuando con la misma forma de trabajo artesanal, transmitiendo el oficio de generación en generación.

Los cambios fueron generados sobre todo al nivel energético, logrando una eficiencia en los mismos (gas y electricidad) propios de una empresa del año 2020 (luz a través de paneles solares y gas a través de inversiones en hornos de última tecnología).

En el año 2014 se logró el reconocimiento a nivel nacional de ser declarados “Cuna Nacional del Cristal Artesanal” a través de la ley 26.866 por el Congreso Nacional Argentino.

¿Cómo se mantienen en un momento de crisis?

Tanto en 2016, como 2017, la Cristalería San Carlos realizó inversiones, gracias a líneas de créditos facilitadas por el gobierno provincial, incorporando tecnología y nuevos sistemas de fundición. Esto posibilitó a la par, disminuir y hacer más eficiente el consumo energético, que también disminuyó por la crisis.

En los últimos dos años, la caída de ventas y los aumentos de costos, se tradujeron en menos trabajadores, que de 120 pasó a 80. Esta situación llevó a Cristalería San Carlos a tomar la decisión de no reemplazar a los trabajadores en edad de retiro y a recortar algunos puestos. Esa reducción es la que hoy le permite a la pyme seguir apostando a futuro.

¿Cuáles son las acciones planeadas para este festejo tan especial?

En conmemoración a los 70 años, Cristalería San Carlos lo festeja con el lanzamiento de su propia marca de vinos. Cuna de cristal es un vino desarrollado en San Carlos, por nuestra sommelier Vera Gaminara, quien con su experiencia y conocimiento, eligió cuidadosamente un vino que complementa la calidad del cristal que caracteriza a San Carlos.

También nos encontramos trabajando en un cronograma de muestras que se desarrollaran durante el año, en el mes de octubre en la ciudad de Rosario, en noviembre en el Museo del Vidrio de  Altare Italia, y continuamos con el trabajo que venimos desarrollando con un acuerdo entre UNR, UNL y ENSAD la Escuela de Artes y Oficios de París.

Además de los festejos propios de una empresa que llega a cumplir 70 años en Argentina!

Detrás de estas piezas está Martín Peralta, otro de los “hijos” de San Carlos: él es diseñador de la fábrica y el hijo de un tallador histórico. Con su experiencia y modernidad logró aggiornar las piezas tradicionales a una estética contemporáneo que hoy ubica a San Carlos en un lugar destacado en el ámbito del vidrio soplado en el mundo.

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