Entrevistas

Agustina Ros, artista y diseñadora de joyas en vidrio

Por 23 octubre, 2019

Del calor del fuego y la transparencia fría del vidrio: piezas de colección

Nacida en Misiones, la creadora argentina hizo su camino de especialización en Estados Unidos y hoy reside en Barcelona. La visitamos en su taller catalán, donde crea piezas de arte portable valiéndose del vidrio y del fuego.

La persiana del  “Barcelona Glass Studio” , del barrio de Sants, está levantada desde temprano y en este piso antiguo vamos a conversar con Agustina Ros (27), talentosa diseñadora nacida en la provincia de Misiones que vive en Cataluña desde hace siete años. En este lugar también trabaja quien fuera su maestro y ahora es su socio, Ferrán Collado, un artista que viene de tres generaciones dedicadas al vidrio.  

Agustina diseña y crea sus colecciones de joyería contemporánea, usando borosilicato, que modela y sopla con la técnica lampwork. Trabaja algunas de sus piezas humeando metales finos (oro y plata), las talla y las pule, creando una superficie que refleja la luz. 

La influencia de sus primeros años en Misiones se ve reflejada en sus creaciones de formas orgánicas y tonos sutiles, delicados, que van desde el verde al rosado con diferentes luces y sombras, expresando su raíces.

Estas asombrosas piezas, íntegramente de vidrio, hoy viajan por mundo.

Agustina Ros fusiona el arte y el diseño en sus piezas de arte contemporáneo. “En una exploración constante, busco inspiración en el pasado que cree mi presente y defina el futuro. Intento resumir la información visual, minimizando los sentidos en piezas que pueden expresar con sencillez un concepto complejo”, dice. 

Fusión de tradición y modernidad

Agustina tenía 17 cuando partió de Posadas hacia Buenos Aires a formarse en Bellas Artes.

En su regreso a Misiones, trabajó en el taller de un ceramista junto a otros ocho artesanos que trabajaban de manera interdisciplinaria (joyería, vitral, cerámica, dibujantes, soldadura). 

“Esa experiencia me gustó porque pude poner manos en la masa. Me sirvió para encontrarle la vuelta económica al trabajo con la venta de artesanías. Me dedicaba a los esmaltes y al buscar una especialidad encontré una carencia en el desarrollo de la técnica de vidrio soplado en Argentina y por eso me interesé en aprenderla”, nos cuenta. 

No iba a pasar mucho tiempo para que viajara buscando especializarse en el extranjero y así tomar contacto con los artistas más destacados dentro del ámbito.

“Mi madre fue la que me propuso estudiar afuera; llegué a Barcelona a los 20 años, tomé un curso de 45 días con Ferrán (Collado) con la idea de soplar con caña. Y cuando entendí la complejidad de continuar la técnica al depender de una gran infraestructura, decidí enfocarme en lampworking. En este primer viaje me enamoré del vidrio, compré todo y me volví a Posadas, Argentina”.

De regreso en su ciudad natal, entró a un  programa de formación y tomó contacto con Francisca Kweitel, una artista que dictaba clases magistrales de joyería contemporánea. “Estar con ella me ayudó a definir mi inclinación por la creación de piezas bajo el concepto “wearable art”, a demás de impulsarme a usar el vidrio borosilicato en mi obra y dejar de lado el moretti  porque me daba más libertad creativa y la posibilidad de que toda la pieza fuera íntegramente de vidrio, prescindiendo de los engarces de metal. Aquella experiencia definió mi camino laboral a seguir.” recuerda.

Como resultado, quedó seleccionada entre los diez artistas más destacados en la Feria Puro Diseño de Argentina edición 2015. Y en paralelo obtiene becas de estudio en Corning (NY, USA) y así supo con claridad que quería abocarse totalmente al vidrio y mudarse a Barcelona potenciaría su trabajo. 

¿Qué podés contarnos de tu proceso de creación actual?

Todo comienza en la antorcha. Trabajo con llamas grandes o pequeñas, dependiendo de la pieza que quiera realizar. Caliento y modelo el borosilicato; luego vaporizo ??metales nobles como el oro y la plata para teñir el vidrio con tonos que se desvanecen naturalmente. Cuando quiero generar texturas en las piezas, recurro a técnicas de trabajo en frío como el grabado y el facetado. Finalmente, trabajo para  transformarlo en joyería, piezas que juegan con el cuerpo de quien lo lleva; y esto la hace único, desde el proceso creativo hasta su final utilitario y artístico.

¿Experimentás con otras técnicas?

Sí, actualmente desarrollo un nuevo proyecto de obra “Objetos de Luz” en donde incorporo la técnica de Plasma, para la cual se usan gases nobles dentro de las piezas sopladas. Es el mismo proceso con el que se hacen las señales de neón, pero con más libertad de volumen en las formas  y con un resultado más sutil en la iluminación de las piezas. Lo aprendí con Joe Upham, uno de los fundadores de la Urban Glass NY (centro dedicado a la formación de arte en vidrio en Brooklyn, Nueva York). 

¿Cuándo sentiste que por fin estabas logrando proyectar una obra?

Mis trabajos se basan en una mezcla de técnicas, siempre estoy tratando de llevar el vidrio más allá de sus propias limitaciones. Casi siempre parto de una pieza, el anillo, y después sale el resto de la colección. Con el tiempo, mi trabajo logró tener una identificación, evolucionó y conseguí expresarme.

¿Cómo fue evolucionando tu producción desde que estás radicada en Barcelona?

Al llegar a Barcelona, estuve dos años practicando y experimentando. Con el tiempo pude ver cómo mi obra iba tomando fuerza. Hoy elijo el vidrio como materia prima por excelencia; con él puedo manejar diversas técnicas y crear el trabajo que imagino, estas colecciones de piezas donde lo viejo se encuentran con lo moderno.

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